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Nº 27  Del 15 al 31 de abril.

Luz que nunca se abate

Como polvo en los labios.

Vicente Aleixandre.

 

1906. André Derain. Interpretaciones.

 

 La luz del sol puede hacerse protagonista en un mundo sin sombras, mundo de sombras luminosas patentes en la representación de esta lámina. El espacio y el color captan la luz a través de un cromatismo que delimita zonas.

 

Dos colores, degradación, efecto, fieras.

 

Verde que simpatiza con el asfalto, verde, verde, verde. Color frío para el palco de las circunstancias. Te llevan, alejan, distancia y olvido, te traen, acocan, cercano y recuerdos desnudos.

Verde para recordar de dónde vienes, el origen; verde edificio y novedad. Verde es frío.

 

 

 

Naranja recuerda a nostalgia. Te acompaña en tus paseos por el campo verde, la ciudad verde, tu cuerpo verde, otros ojos.

Naranja para rememorar algún tópico.

 

El cielo hoy se torna amarillo como una sonrisa temprana, un llanto de hojas Un sol saluda a lo lejos y pide ser recordado en tu próximo destino, lejos, en el horizonte para que creas que se marcha.

 

Amarillo color cálido como telón de fondo de casas, urbanizaciones, ciudades pasadas cuando regresas, futuras cuando cierras los ojos y te ves. Amarillo para la tierra, las notas, mensajes cartas que nuca vas ha escribir.

 

 

 

 

 

 

Hacemos balanza y nos tomamos la licencia de perdernos un momento, de distraernos unirnos a los elementos pictóricos y sacar nuestras propias conclusiones e  imaginar que el color no sólo tiene la interpretación sensorial o material, sino que tiene la suficiente personalidad como para saber que ahora vuelves a mirar la lámina.

 

Luz, siempre luz, espacio luminoso, oscuridad bajo cromatismo compositivo. Espacio que huye de su sombra y crea su propio escenario. El espacio es la luz que se funde con la claridad de la escena.

André Derain. (1880- 1954). El Puente de Westminster, 1906.

 

 

 

Como un pulso que golpea las tinieblas.

Gabriel Celaya

 

 

 

 

André Derain (Chatou, 10 de junio de 1880 - Garches, 8 de septiembre de 1954).

 

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pintor francés representante de varios movimientos artísticos de vanguardia a comienzos del siglo XX. Nació en Chatou, cerca de París, y abandonó los estudios de ingeniería para dedicarse a la carrera artística. En 1905, junto con Maurice de Vlaminck y Henri Matisse, formó parte de los fauvistas (del francés, fieras salvajes), llamados así por los colores atrevidos e irreales que utilizaban y que resultaban bastante chocantes para los críticos de aquella época. La mayor parte de las obras de ese periodo son paisajes campestres y urbanos, como Puente de Londres (1906, Museo de Arte Moderno, Nueva York), y muestran las típicas características del fauvismo, colores puros (a menudo aplicados sobre el lienzo directamente con el tubo), pinceladas irregulares, composición delirante y despreocupación por la perspectiva o la representación realista. Después de 1908 comenzó a experimentar con otros estilos. La influencia de Paul Cézanne le llevó a una tendencia de colorido más sosegado y a un mayor control en sus composiciones. Su gran obra Los bañistas (1908, Galería Narodni, Praga) supone un intento de combinar las innovaciones de pintores anteriores, como Claude Monet y Cézanne, en una síntesis global. En 1910 produjo obras geométricas, de influencia cubista como El puente viejo de Cagnes (Galería Nacional, Washington). Sus últimas obras, posteriores a 1912, muestran la influencia de muchos estilos diversos, desde el arte francés clásico a la escultura africana, y una tendencia cada vez mayor hacia lo tradicional, caracterizada por un cambio en el colorido y una técnica extremadamente elaborada. De esta etapa de madurez destaca Mesa de cocina (1924, Museo del Louvre, París). También hizo grabados en plancha de madera para ilustrar libros y en 1919, realizó escenografías para los ballets rusos de Sergei Diaguilev.

1906. ANDRÉ DERAIN. INTERPRETACIONES.

Autora: Soledad Reyes Miranda.