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Su poesía, de verso libre y poemas muy breves y depurados, busca lo esencial y en este sentido se la considera seguidora de la línea marcada por José Ángel Valente. La poesía de Ada Salas es, ante todo, una poesía femenina que dibuja a la mujer sufridora, sensible, nocturna. Es breve, pero siempre concisa. Consigue como pocos un ritmo atroz, suelto y dinámico.

De forma minimalista, sus poemas poseen un fondo exquisito y un último verso contundente que se anuda a la memoria. Crea un pequeño universo particular donde la mujer es la protagonista. Escribe siempre en primera persona, pero dirigido a un hombre, unas veces despiadado, otras cómplice, unas cercano, otras frío, pero siempre desde el femenino prisma de quien escribe.

Los límites de Ada Salas son los marcados por su piel, siempre describe paisajes íntimos que nacen de ella y se nos presentan o exponen con un carácter tremendamente sensitivo, todo huele, sabe o se oye. En su personal vocabulario tienen especial importancia los silencios.

Ella describe su poesía de este modo:

“Escribir es escuchar. El acto de escritura era (en Variaciones en blanco) una constante interpelación a esa sombra mía, poseedora celosa del mensaje, en una serena y fructífera batalla con el silencio. El poema era el medio de acceder a ese yo “alienus”, deseo de penetrar, para ver, y saber: descubrimiento y revelación.

La voz del poema es siempre un heterónimo. Y tal vez uno distinto en cada verso, en cada libro. (...) Sólo me interesa el poema si contiene un aliento inesperado que acrecienta el conocimiento de sí misma, del hombre, del mundo y de la vida.

Se puede vivir
sin escribir, pero qué pobre, cerrado el paso a esa aventura que vivifica ¿y mata?

Es curioso cómo intento cifrar el sentimiento y el pensamiento, acrisolarlo, hacer con él mezclas químicas de reducción y enriquecimiento. Yo sé qué planos (dobles, triples) subyacen. Sé dónde están las elipsis. Es como un cosido del que sólo se vieran algunos pespuntes. Se trata de conseguir que la túnica se mantenga unida con sólo tres golpes de aguja. Pero la verdadera labor poética es la del zurcido que sostiene el esqueleto del texto. Ese es el verdadero poema.

Quien escribe se aleja, voluntariamente,
a una región de soledad y olvido. Leer es una forma de compartir; escribir, no.”

 

Ada Salas nos regala una breve, pero intensa, obra poética llena de sensualidad, sentidos, sentimientos y regiones del alma, que bien merece la pena conocer.

 

Bibliografía:

"Arte y memoria del inocente" (Cáceres, Universidad de Extremadura, 1988)
"Variaciones en blanco" (Madrid, Hiperión, 1994)
"La sed" (Madrid, Hiperión, 1997).
"Lugar de la derrota" ( Madrid, Hiperión 2003)

ADA SALAS.

Autor: Víctor G. Sánchez.

Nº 27  Del 15 al 31 de abril.

Nació en 1965 en la ciudad de Cáceres, donde estudió Filología Hispánica. Actualmente reside, como tantos extremeños, en la comunidad de Madrid ejerciendo como profesora de Educación Secundaria.

 

Arte y memoria del inocente (Univ. de Extremadura, Cáceres 1988) obtuvo el Premio Juan Manuel Rozas. Con Variaciones en blanco (Madrid, Hiperión, 1994) logró el Premio Hiperión ex aequo con Alejandro Céspedes. La sed (1997) y Lugar de la derrota (2003), ambos publicados en la editorial Hiperión, completan su obra.

 

Sus versos han sido recogidos en diversas antologías de nueva poesía española, como Ellas toman la palabra (Hiperión, 1997), Poesía española reciente (1980-2000) (Cátedra, 2001) y La otra joven poesía española (Igitur, 2003).