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La información es poder. La prueba es que la información se vende, se compra y se trafica con ella. La información hunde a empresas y las crea, eleva las ganancias y elimina a empresas en cortos períodos de tiempo.
Me refiero a la información de la gente, a sus nombres, sus calles, sus gastos y hasta sus hábitos. Existen grandes bases de datos que dicen si estás casado, bautizado, si gastas 40 euros de media de gas al mes o si eres enfermero, dependiente, consumes libros, pides créditos y un sorprendente etcétera.
La información en la era digital ha multiplicado su valor, su rapidez de creación y difusión. En este artículo pretendo plasmar algunas formas de gestionar la información, de sus aplicaciones y de las formas de controlar la calidad de vida de los países gracias a registros muy básicos de información.
Ya de antemano permitidme que me justifique por la posible densidad y, al mismo tiempo, simplificación del artículo dada la gran extensión y complejidad del tema tratado.
La información y su registro.
La información en su sentido más amplio, abarca casi todo lo que reciben nuestros sentidos. Pero la información a la que hoy nos referiremos es puramente documental, es aquella que se guarda en archivos de soporte clásico o digital. Aquella que bien podría organizarse en tablas como esta (tabla1).
Tabla 1. Ejemplo de registro de información. Datos ficticios.
El registro de los datos es una operación que, por norma general, es larga y monótona. Los gobiernos e instituciones públicas y religiosas lo vienen haciendo desde hace siglos. Normalmente, hasta hace algunos años, se hacían tres registros básicos que controlaban los nacimientos por medio del registro de natalidad o bautizo en el plano religioso, las defunciones mediante registros civiles de defunciones o entierros religiosos y, por supuesto, los matrimonios civiles y religiosos. Dos registros muy valiosos, el civil y el religioso, que proporcionaban información vital a los gobernantes para gestionar impuestos, cálculos de mortalidad por una u otra causa, natalidad, migraciones, etcétera.
El almacenamiento digital de datos tiene como ventajas principales su incremento de seguridad, su disminución sobresaliente de espacio físico y su gran dinamismo en su consulta y realización de operaciones básicas.
La gestión de la información
La posesión de la información no suele recaer en quien la recoge. Es más, hoy en día hay empresas dedicadas exclusivamente al registro de datos y a la creación de bases de datos (datos estructurados y organizados) que recogen esa información de muy diversas fuentes. Normalmente las fuentes son empresas, bancos o portales de Internet a las que alguna vez fuimos y nos registramos para acceder al correo, buscar libros o cualquier otro menester. Pero también lo hacen por medios más directos como por ejemplo. El teléfono, encuestas, etc.
Las bases de datos de las instituciones públicas, al igual que en los bancos y en otras muchas empresas, son privadas y están protegidas por ley. Pero la letra pequeña de los contratos permite en demasiadas ocasiones filtrar parte de esa base de datos, permiten venderlas y utilizarlas como un subproducto de la empresa en la que somos clientes. De hecho, traficar con información es un delito que, escondido tras Internet pasa por su mejor momento. Hasta la banda terrorista ETA consiguió extraer una enorme base de datos con información de miles de personas.
Pero, ¿para qué sirve tanta información?, ¿Cómo se gestionan todas esas bases de datos?.
Las respuestas son múltiples para cada una de las preguntas. Una de las utilidades más típicas de las bases de datos es el envío de publicidad, ya sea vía e-mail o correo postal. También se utiliza para realizar estudios sociológicos con el objetivo de ubicar centros comerciales, vías de transporte, etc, para conocer los hábitos de los españoles, los gastos, las rentas para así proponer políticas de viviendas, disminución o aumentos de impuestos, etc. Y también para controlar el desarrollo socioeconómico de otros países.
Aquí explicaré un sistema de gestión de base de datos (SIG sistema de Información Geográfica) y una aplicación en el análisis de datos aplicados al control de la economía (Modelos demográficos).
SIG; Sistemas de Información Geográfica
Estos sistemas de gestión de datos relacionan bases de datos con mapas. Así podemos hacer múltiples operaciones como conocer los habitantes de un lugar mayores de 75 años, o los habitantes de un lugar con más de 75 años y ubicados en la periferia de los núcleos urbanos, etc.
Al contener la topografía se pueden realizar análisis más complejos, siempre y cuando tengamos las bases de datos necesarias. Pongamos un ejemplo típico del análisis que podría realizar un SIG.
Queremos ubicar un aeropuerto que esté a una distancia mayor de 3km de cualquier hogar civil, que se sitúe en una zona de bajo valor ambiental, bien comunicada por carretera, con una pendiente menor al 3% y lo más cercana posible al núcleo urbano. Pues, en este caso, el SIG mostraría en el mapa topográfico las zonas que cumplan con todas esas condiciones, también en otro color las zonas que cumplan con todas las condiciones menos una, menos dos y así consecutivamente. Así pues, habríamos facilitado mucho el análisis a los políticos que decidirán apenas sobre unas pocas opciones.
El modelo de transición demográfica
Este es un ejemplo muy simple de análisis realizado a partir de datos de nacimientos, mortalidad y población total que se puede completar con datos sobre la renta per cápita. Todos estos datos son representados en gráficas para cada país. De esta forma se pueden observar comportamientos de la natalidad, mortalidad e incrementos o descensos de población similares para diversos países en distintas época. Esto parece demostrar que la natalidad, mortalidad y población varían en función de diversos parámetros (supervivencia; higiene, salud, calidad de vida, políticas sociales, etc).
Para crear este modelo simple se estableció como ejemplo el comportamiento de un país desarrollado que ha pasado por todas las fases; las fases serán; I. Fase pre-moderna, II. Urbanización/industrialización, III. Industrialización madura, IV.Post-industrialización.
Pero la gran paradoja recae en que la época o fase de progreso económico-industrial modifican la natalidad y la mortalidad, pero lo sorprendente es que la viceversa también es posible; es decir, que modificando la natalidad-mortalidad podemos hacer pasar a un país de fase bajo determinadas circunstancias.
Por ejemplo; por ejemplo para pasar de la fase dos a la tres, el país debe de sufrir un descenso notable de la natalidad, para ello los gobernantes pueden tomar medidas de control de la natalidad; imposiciones legislativas (caso de china; un niño por pareja), facilitación de anticonceptivos, inversión en salud e higiene para disminuir la mortalidad entre niños pequeños (razón que también disminuye la natalidad, ya que las madres, al sobrevivir los hijos, no quieren tener más), etc. Así, disminuye la mortalidad y la natalidad produciéndose un ligero descenso en el aumento de población, menos gasto social para manutención de los niños(mucho más caros que mantener a personas mayores) y, en consecuencia, un aumento de la bonanza económica y social.
De ahí la importancia de los datos, aún siendo tan sencillos y fáciles de obtener como estos.
La realidad y la información
Como conclusión, y sin miedo a equivocarnos, podemos afirmar que la información es creada por la realidad y que esta está siendo influida por la información, constituyéndose así un bucle forzado por los que ejercen el poder.
Los dos ejemplos que aquí hemos expuestos de gestión y de análisis de la información son sólo una enésima parte del global de operaciones de control político, social y económico. Fórmulas para conocer la población en 20, 40, 100 años, análisis del crecimiento y consumo de una zona determinada, datos de clientes potenciales para ubicar centros comerciales y de ocio, teléfonos y direcciones para recaudar fondos para una ONG, e-mails y gustos para publicidad y un casi infinito etcétera.
El problema está en que esta información no siempre guarda los mínimos requisitos de privacidad y se convierten en armas efectivas de estafas, asaltos publicitarios por teléfono y otras artimañas de muy diversa índole.
Por lo tanto, la próxima vez que le llamen para una encuesta, que ponga sus datos en Internet o que el banco le pida información vía telefónica (esta última es estafa segura) desconfía y no sueltes todo a la primera, al menos que no lo tengan tan fácil.
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EL PODER DE LA INFORMACIÓN. Autor: Pedro Ortiz. |
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Nº 27 Del 15 al 31 de abril. |