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Un año más acabó el Extremusika´07, el festival del oeste, el gran macrofestival extremeño. Más de 70.000 asistentes pasaron por el hípico cacereño, dejando su alegría, su recuerdo y su ¡hasta el año que viene! Esta edición era la más ecléctica y camaleónica, de Blind Guardian a Los chichos, se esperaba mucho del festival y se cumplieron las expectativas.
Ya el miércoles se barruntaba que algo pasaba en Cáceres, demasiados jóvenes por sus calles empedradas, demasiado vaivén de coches y tiendas de campaña, esto obligó a la organización a abrir las instalaciones para facilitar el alojamiento, la apertura estaba programada para las 9:00 horas del jueves. La fiesta comenzaba.
El jueves, día del inicio oficial del Extremusika, era totalmente tangible el gentío venido de todas partes, Baco amanecía en Cáceres, habitando calles y personas durante todo el fin de semana. Las estaciones de transporte no daban abasto, el ferial se convertía en un hormiguero de gente. Comenzaba el zigzagueo entre tribus y tiendas, el menudeo, el estraperlo, el conocimiento de lo ajeno y los ojos de sorpresa. Recogíamos nuestras acreditaciones y por fin comenzaba la música.
Buen sonido, buenas instalaciones. A destacar la energía del grupo sevillano Gérmenes, en el que quizá fuera su último concierto invitaron a los extremeños La taberna de Moe y repartieron punk-rock, crítica social y alegría a los asistentes. Después Uzzhuaïa se esforzaba en agitar a los presentes, lo consiguió con una acertada versión de “La chispa adecuada” de los reaparecidos Héroes del silencio. Después Medina Azahara y Def Con Dos fueron lo más destacable, demostraron sus tablas y dejaron un gran sabor de boca a todo el personal. De los ofrecidos por grupos extremeños, el concierto más animado fue el de Amenoskuarto, que aunque con una instrumentación precaria lograron hacer cantar sus temas.
Abandonábamos el recinto, no sin antes preguntar sus impresiones a algunos de los presentes, Ana, de Dos Hermanas (Sevilla), Iván de Asturias, Alejandro de Albacete, Marcos y Lucas de Madrid, Ana de Valdecaballeros (Badajoz)... todos coinciden en el buen ambiente, la gente y el gran cartel del festival. Unas 15.000 almas recorrieron el recinto hípico este primer día, se auguraba un tropel de gente al día siguiente.
Una jornada más, se cumplían los pronósticos, más de 25.000 personas habitaban el Extremusika durante el viernes. Abrían hoy el festival los sevillanos Fugü, los músicos de Albertucho se entregaron a los, todavía pocos y fríos asistentes, pronto calentarían motores con los extremeños Maggot Brain y enloquecerían con el punk cómico de Los Jacobos y el desnudo integral de su amplio vocalista... el día empezaba bien. Pronto se agriaría con la noticia de la muerte del padre de Miguel, bajista de Sínkope, aún así, los extremeños decidieron corresponder al numeroso público que se agolpaba para verlos. Improvisaron un extraño acústico de tan sólo tres canciones, todos admiraron su entereza, cantaron a viva voz sus canciones y comprendieron la brevedad del evento. Tras el semiconcierto, hablamos con su guitarrista Alberto que nos definió lo acontecido con una única palabra: agridulce. Pocos más había que decir, dejamos para otra ocasión la entrevista acordada, no había ánimos.
Sínkope en directo. Alberto(Sínkope) hablando con nosotros.
El tiempo nos concedía una tregua, las nubes se levantaban y aparecía en escena La Mala Rodríguez poniendo la nota hip-hop a la tarde. Un buen concierto para los amantes de este estilo y de la bella jerezana. Se acercaba la noche y cada vez había más gente allí, uno podía cruzarse con cualquiera, punkis, hippies, pijos revenidos, padres, hijos, antiguos compañeros de facultad... Empezaba El Bicho y la gente se quedaba fría, un concierto simplemente correcto, demasiado tranquilo para la gente ya enloquecida, demasiado largo también, quizá para remendar el hueco producido por Sínkope, la interpretación era excelente pero no calaba en la gente, únicamente cuando tocaron sus últimos éxitos se observaron algunos bailes y cánticos.
El bar de la zona vip cada vez estaba más frecuentado por músicos y periodistas, Ángel, productor del festival, con el móvil en la mano de un lado para otro, los compañeros al acecho de algún músico, gente que conocía, otra que jamás había visto... –Carmen deja de hacer fotos que nos vamos a cenar-.
El Bicho en plena actuación Miguel (El Bicho) con nuestra fotógrafa.
De vuelta de la cena comenzaba el mejor tramo del día, Los Suaves, Albert Plá, Ilegales, Siniestro Total... lo mejorcito del panorama. Los Suaves, musicalmente insuperables, nos deleitaron con sus mejores éxitos, “Dolores se llamaba Lola”, “Pobre jugador”, “Dulce castigo”, “Si pudiera”... incluso su vocalista, Yosi, parecía portarse esta vez, disfrutamos de la que es su última gira y es que los años pasan y nos pesan en el alma y en los huesos. El público se animaba y empezaba a no verse un hueco en el hípico, no en vano eran 25.000 ánimas danzando por ahí. Aparecía Albert Plá con una especie de hábito de tela de saco que dejaba al aire sus leves piernas. Tan sólo acompañado de un guitarrista y una teclista puso en pie a todo el mundo. Fue el primer gran concierto del festival. Su fina voz y sus letras irónicas y sin tapujos hacían enloquecer a los presentes. A destacar un solo de guitarra de Diego Cortés, más de cinco minutos de puro virtuosismo. Todos cantábamos y Albert, tan teatral como siempre, escenificaba sus letras y homenajeaba a nuestra tierra con el “¿Dónde están mis amigos?” de Extremoduro. Ilegales, ponían sarcasmo en escena, son pura provocación. Dedicaron un tema a Manolo Escobar deseando poco menos que su muerte, también defecaron sobre el pasodoble español, se ve que los años no sosiegan a estos asturianos. Lo más destacable del resto del día fue el conciertazo ofrecido por los siempre geniales Siniestro Total, homenaje a la república incluido, la energía heavy de los esperados Blind Guardian y el mestizaje caluroso de Canteca de Macao, que cerraron la jornada del viernes. Tocaba descansar, mañana más y ¿mejor?
Albert Plá. Los Suaves.
El sábado, ya ligeramente cansados, como el resto de los mortales, nos esperaban muchas horas de concierto, mucha gente, más aún que el día anterior, unas 31.000 personas. El día empezaba a animarse pronto, no eran ni las cuatro de la tarde y ya se veía todo un manto de manos en alto coreando el “Cualquier día” de Piperrak. Se llenaba el hípico, no cabía un alfiler y de caber no habría hueco para buscarlo. Quique González nos deleitó con su rocanrol de autor, nos trajo un poco de tranquilidad, nos permitió el descanso y el disfrute de sus letras y su estilo honesto como pocos. De repente saltaba al escenario Macaco, una banda en toda regla, amplia y mestiza como su repertorio, un dilatado abanico de ritmos del mundo. Todo el mundo cantaba sus canciones, especialmente “Con la mano levantá”, casi se escuchaba más a la gente que a su vocalista Dani “el mono loco”. Además anunciaban al final del concierto que su último disco ya es disco de oro. Albertucho, uno de los habituales del festival, comenzaba con más fuerza de lo habitual, sin embargo parecía venirse abajo poco a poco, no por su ánimo ni su talento sino por una errónea elección del repertorio, dejó para el final los temas más tranquilos, no obstante su “Pisito” interpretada en compañía del líder de DR. Sapo, fue una de las canciones más coreadas del festival. La Inconsciencia de Uoho, integrada por el guitarrista de Platero y Tú y de Extremoduro, por el bajista y el batería de Extremoduro y por un desconocido vocalista que, además, toca la guitarra de maravilla, nos hizo saltar con los temas de su primer disco y enloquecer recordando canciones de la extinta banda bilbaína Platero y Tú. A destacar la aparición del poeta extremeño Manolillo Chinato y su recitado del tema de Extremoduro “Ama, ama y ensancha el alma”. Un gran fin de fiesta para un gran concierto. Ya no cabía ni un alma, el recinto hípico estaba realmente a rebosar cuando apareció, quizá el más esperado, el que algunos consideran el padre del rock en España, Rosendo.
Macaco. Rosendo.
Aunque al principio unos problemas de sonido hacían ensombrecer la aparición del de Carabanchel, pronto se hizo con nuestro ánimo gracias a canciones como “El asa del cubo” o “Agradecido”, incluso rememoró algún tema de los maravillosos Leño. La noche llegaba a su culmen y no podría hacerlo de mejor manera. Todo el mundo canturreaba sus canciones, jóvenes y no tan jóvenes, en la zona vip, músicos y periodistas coreábamos sus canciones a grito pelado. La fiesta continuaba con Los Delinqüentes, llegaba el buen humor y el espectáculo de los jerezanos del carromato peleón, no sin problemas técnicos, el sonido se acoplaba emitiendo un desagradable pitido. Los de la banda del ratón hicieron un recorrido por todos sus éxitos, pero fue, quizá, “La primavera trompetera” la que hizo vibrar más al respetable. El público estaba entregado por completo al rocanrol flamenco de los herederos de Veneno, tanto es así que incluso pidieron dos minutillos más para regalar otra canción, entonces se sucedió uno de los detalles más feos por parte de la organización, cerraron el negro telón cuando aún estaban tocando... cosa bastante maleducada, aparecieron los primeros pitidos del Extremusika. Los británicos The Toy Dolls, tiñeron el hípico de puro punk, apenas se notaba el cansancio de los asistentes, poco importaban las numerosas horas en pie. Pero sin duda lo que llevó al personal a la locura colectiva fue la aparición de Los Chichos. Lejos de sentirse en casa ajena, hicieron bailar su rumba machacona al más rockero. Punkis y hippies bailaban al son gitano de “Dame veneno” o de “Ni más ni menos. Un auténtico fin de fiesta.
El grupo covers Micromachine. Uoho, Calvo y Manolo Chinato.
Tocaba ya despedirse de los muchos amigos que habíamos hecho y de los compañeros y músicos con los que habíamos compartido estos días. Se veían abrazos y pocas ganas de irse. Se hacían corrillos e improvisadas crónicas, la impresión general era bastante buena, todavía estaban todos con el subidón de lo vivido, todos destacaban el acierto del cartel y, sobre todo, la interesante decisión de programar grupos covers (grupos de versiones). Tan sólo había una pega entre asistentes y músicos, la brevedad de los conciertos, acababa todo en lo mejor. Pero la frase más repetida era: -¡hasta el año que viene!-. Sin duda, el Extremusika ha de repetirse, va camino de convertirse en el mejor festival del país y, amigos, ¡lo tenemos aquí, en Extremadura! Como conclusión hay que repetir las palabras que nos dijo la policía, “ha habido menos incidentes que un fin de semana normal”. Eso es lo que importa, el público respondió, ahora es el turno de las autoridades para que apoyen tan espectacular evento. |
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ACABÓ EL EXTREMUSIKA´07. Texto: Víctor G. Sánchez. Fotos: Carmen Comendador. |
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Nº 27 Del 15 al 31 de abril. |
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El Extremusika´07 según Carlota Montero. |